Brujas Ciudad Medieval en Bélgica

La muy, muy bella ciudad de Brujas (Brugge) se ubica en el norte de Bélgica, a una hora escasa de recorrido desde Bruselas, la capital del país. Se trata de una extensa urbe medieval recorrida por canales y que es entre los lugares mejor preservados de temporada medieval del planeta entero. Brujas además de esto es entre las urbes más visitadas de toda Europa, con una auréola de añoranza y romanticismos que la transforman en un destino completamente indispensable.

El nombre de Brujas nada debe ver con mujeres socias a la magia, mas si bien etimológicamente nada deba ver, no deja de imprimirle más magia a un sitio que ya por sí lleno de ella. Brujas procede del noruego “Bryggia” cuyo significado es relativo a puentes y atracaderos, un factor del que esta urbe está lleno durante sus múltiples canales.

El centro histórico de la urbe fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco hace varios años y como os afirmaba ya antes es entre los centros históricos medievales mejor preservados de todo el planeta, un sitio digno de ver y caminar. Debido a sus canales hay quien ha querido llamarla la Venecia del Norte, si bien personalmente me resulta reiterativa dicha calificación en tanto que asimismo se le aplica a otras urbes como Amsterdam.

Brujas Ciudad Medieval en Belgica
Brujas Ciudad Medieval en Belgica

Brujas fue una de la urbes belgas más esenciales en temporada medieval y entre las grandes joyas de la Corona de España, puesto que perteneció al imperio de España desde la llegada al trono de C. V (quien realmente es C. I de España y V de Alemania). Tuvo un enorme tráfico comercial, en especial de lana, que la transformó en entre las urbes más ricas de toda la Europa del instante, lo que favoreció la construcción del espléndido centro urbano que el día de hoy en podemos visitar, lleno de edificios de ensueño, símbolo de buen gusto y asimismo de un evidente fuerte poder adquisitivo.

Históricamente, como os afirmaba, Brujas ha debido ver mucho con la historia de este país. Regida bajo la protección de los Condes de Flandes, estuvo bajo el poder del rey de Francia primero y del rey de España más tarde.

Brujas se levantó contra la corona francesa en un episodio sanguinolento conocido como los Maitines, allí por el año mil trescientos dos asesinando a todo francés que hallaron. No En balde, hoy día prosigue siendo un enorme bastión antifrancés, capital de entre las primordiales zonas flamencas, donde actualmente prosigue sin hablarse francés. Más tarde, perteneció a la corona de España desde el reinado de C. I y hasta el de F. IV, bajo su reinado se perdió entre las grandes joyas de la corona, esta muy, muy rica y más bella aún urbe de Flandes.

Se puede llegar a Brujas en tren desde la estación de Bruselas Central, si bien asimismo es posible hacerlo por carretera siendo la red de carreteras belga una enorme red por la que nos podemos mover sin inconvenientes. El recorrido entre Bruselas y Brujas en tren nos lleva algo menos de una hora, unos cincuenta-cincuenta y cinco minutos más o menos, existiendo pocas paradas en el recorrido, si bien una de ellas, muy cercana a Brujas, es la muy, muy bella urbe de Gante, ubicada a pocos quilómetros de esta. Nosotras cogimos el tren de Bruselas a Brujas.

Una vez llegas a la estación de ferrocarril de Brujas, esta se ubica un tanto distanciada del centro de la urbe. Si bien el recorrido al centro podría hacerse sin inconvenientes andando, debido a que llevábamos equipaje, decidimos coger un autobús urbano. Para desplazarse por el centro histórico no se precisa coger ningún transporte público puesto que se puede caminar y caminar reposadamente, y en verdad os aconsejo que lo hagáis, que la paseéis cuanto más mejor, descubriendo sus encantos y sus cientos y cientos de lugares mágicos. Asimismo es posible arrendar una bici, algo del mismo modo aconsejable, o bien caminar la urbe en navío en torno a sus canales, algo ameno y muy instructivo.

Parto de la base de que todo Brujas es simplemente indispensable y que la mejor forma de captar su esencia es recorriéndola, bien a pie callejeando entre edificios históricos y lugares encantados llenos de magia, o bien recorriendo sus canales en navío, mas sobre todo abriendo mucho los ojos y también procurando descubrir sus secretos y sus encantos. Esta urbe se halla llena de recovecos llenos de magia, de rincones cautivadores en los que la añoranza y el romanticismo flotan en el aire. No obstante, hay algunos lugares indispensables que no puedes dejar a un lado en tu visita: la plaza Mayor, La plaza de Burg, La catedral de San S., los museos de la ciudad…

La Gran Plaza Mayor, centro central de la urbe, sitio de encuentro de viajantes y ciudadanos, mires a donde mires las imágenes te apresarán. Si sigues el recorrido por la primera calle a la izquierda del Gran Campanario vas a llegar a los canales, llenos de añoranza y de quietud, con recovecos fantásticos donde perderse, olvidarse del planeta y encontrarse a uno mismo.

Si Brujas ya impresiona por sí, con las luces y las sombras de la noche resulta imposible describir tanta belleza hecha ciudad. El recorrido nocturno por la urbe, con una noche dulce y tibia, descubre los misterios de la ciudad, los recovecos se hacen todavía más cautivadores y mágicos.

Caminar arriba y abajo por decenas y decenas de calles, perderse en todos y cada rincón, querer la belleza de cada edificio, la serenidad de cada recoveco… Lo peor es decirle adiós a esta hermosa ciudad encantada…

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